Familiares
Conócenos
La familia es un apoyo fundamental y prioritario en la evolución y recuperación del paciente, el apoyo emocional, el equilibrio la orientación de los familiares más cercanos contribuyen a su mejoría.
Tras la HSA debido a la ruptura del aneurisma, el vasoespasmo cerebral grave, continuas operaciones, la UCI y un largo etc. Fueron momentos muy duros de desesperación, frustración, tristeza, inestabilidad y mucha preocupación por su estado de salud, en muchas ocasiones el familiar se ve desprotegido e inmerso en una situación caótica ya que los recursos que el servicio de salud ofrece son mínimos e insuficientes.El periodo de rehabilitación fue muy largo, pusimos al alcance de Paco todos aquellos recursos que desde nuestras manos estaban disponibles, psicólogos, psiquiatras, neuropsicólogos, fisioterapeutas, Rehabilitadores en terapia cognitiva… y sobre todo por parte de la familia muchísima implicación, apoyo emocional, paciencia y dedicación absoluta. Aunque su evolución física fue muy rápida (nueve meses) y eficaz, su rehabilitación psicológica y sobre todo emocional aun después de siete años, continúa con secuelas cognitivas que le limitan, con muchos cambios de carácter, ira, crisis emocionales y baja autoestima, pero seguimos luchando y reinventándonos cada día para mejorar y superar las limitaciones y dificultades que nos aporta la vida.
Finalmente, dar las gracias a todos los profesionales que colaboraron en su recuperación y eternamente agradecida a todo el equipo de Neurología Intervencionista (Doctor González) al personal sanitario y de Rehabilitación del HHUU Virgen de Rocío de Sevilla y a todas aquellas personas que ayudaron al nuevo Paco a volver a nuestras vidas.
Si pienso cual ha sido el peor día de mi vida, sin duda fue el 28 de diciembre de 2016. Cuando mi marido entró en quirófano y estuve en la sala de espera varias horas sin saber qué sucedía ni cómo iba a salir. Antes de entrar, sólo recuerdo la mirada de un médico muy alto que me hablaba de estadísticas y ninguna jugaba a su favor.
Sin embargo todo salió bien y tras esa larga espera, mi marido salió de quirófano levantando el pulgar en señal de que se encontraba bien. Esa imagen nunca la olvidaré.
Durante la estancia en el hospital tuvimos todas las atenciones por parte de enfermeros/as pero sobre todo lo que más agradecíamos era la visita del neurorradiólogo. A pesar de ser Navidad, vino cada día para ver cómo se encontraba y para darle apoyo y mucho ánimo.
Afortunadamente la estancia en el hospital no fue larga pero lo que no imaginábamos era que al llegar a casa su cuerpo no respondiera como antes. Pasaron casi 6 meses de larga recuperación física y años hasta la recuperación psicológica.
Lo que yo no sabía era que a pesar de estar vivo, las consecuencias en casa iban a ser mayúsculas. Todo este proceso pasa factura a la pareja, transforma al enfermo pero también incide sobre el carácter del familiar.
De repente sentí miedo a la vida. Y no hay sentimiento más horrible.
Ataques de ansiedad, ataques de pánico se han sucedido a lo largo de los años cada vez que él, tenía una prueba médica.
Así que puedo decir desde mi vivencia que si bien es importante un apoyo para el enfermo, la familia también lo necesita. Son muchas cosas que asimilar, muchas vivencias desagradables y no es fácil superarlo sólo.
Al final aprendes a convivir con esta espada de Damocles y una vez aceptado comienzas de nuevo a vivir.
Ninguno de los dos somos la misma persona de hace seis años, pero somos muy afortunados porque hemos logrado vencer este gran obstáculo y continuar nuestro camino juntos.